Acerca del Imaginario Social Japonés

En el imaginario social japonés la necesidad de abstenerse de comportamientos basados en los impulsos del momento (enrio) y la conjetura acerca de lo que espera el interlocutor (sasshi) desempeñan un papel central en las interacciones cotidianas. Esas actitudes son internalizadas durante los primeros años de educación primaria. Se privilegia la empatía. Se otorga particular importancia a evitar conflictos. Este tipo de comportamiento es también parte de un proceso de disciplinamiento en que prevalecen las relaciones verticales y disentir adquiere una connotación negativa.

Desde la premodernidad y aún en la sociedad industrial del siglo XX la gente ha aceptado relaciones de dominación a cambio de protección. El emperador es parte de una familia cuyo linaje se pierde en el ámbito de lo mítico, en un supuesto origen divino. Es el protector por excelencia en una sociedad en que a través de la historia diversas instituciones han sido dirigidas a proteger a sus súbditos.

Durante los últimos cuarenta años, la introducción del neoliberalismo como política que privilegia el darwinismo social ha debilitado los mecanismos de seguridad social que protegían a la población. Ello ha generado un resquebrajamiento del tejido social y ha dado lugar a nuevos fenómenos sociales como son, por ejemplo, los hikikomori, los otaku, la cultura kawaii, el acoso en las escuelas conocido como ijime, las “empresas negras” o la muerte por exceso de trabajo, conocida como karoshi.

El autor analiza aquí las características básicas del imaginario social japonés, cómo se han manifestado a nivel psicológico, psicosocial y social, y los cambios ocasionados por la difusión de la sociedad de riesgo, que colisiona con un imaginario basado en una concepción de la sociedad como una gran familia en cuya cúspide se encuentra la familia imperial.

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